Ingredientes:
- 100 ml de Aceite de Oliva Virgen Extra suave
- 1 cáscara de limón (solo la parte amarilla)
- 1 cucharada de semillas de anís (pimpinella anisum)
- 525 g de Harina de trigo común de todo uso
- 2 Huevos grandes (talla L)
- 150 g de Azúcar blanca
- 50 ml de Licor de anís dulce
- 16 g de impulsor químico (levadura tipo Royal)
- 1 pizca de sal
- Aceite de girasol para freír
- 50 g de Azúcar blanca adicional para rebozar
- 1 cucharadita de Canela en polvo
Instrucciones:
- Calienta los 100 ml de aceite de oliva con la cáscara de limón y las semillas de anís. Retira del fuego justo cuando el limón empiece a dorarse para evitar sabores amargos.
- Deja que este aceite alcance la temperatura ambiente.
- En un bol amplio, bate los 2 huevos con los 150 g de azúcar hasta que la mezcla esté pálida y espumosa.
- Añade el aceite ya colado y los 50 ml de licor de anís a la mezcla de huevos. Remueve con suavidad para no perder el aire.
- Junta la harina con el impulsor químico y la pizca de sal.
- Ve añadiendo la harina al bol de líquidos poco a poco. Bate hasta que la masa sea demasiado densa para las varillas y luego usa las manos.
- Deja descansar la masa 15 minutos tapada con un paño. Esto permite que la harina se hidrate correctamente y sea menos pegajosa.
- Aceita tus manos ligeramente. Toma porciones del tamaño de una nuez, haz una bola y luego un agujero central amplio. Ten en cuenta que al freír se hinchan y el agujero se cierra.
- Fríe en aceite de girasol caliente (pero no humeante) hasta que estén doradas y floten con alegría, aproximadamente 2 minutos por lado.
- Pasa las rosquillas por el papel absorbente un segundo y, aún calientes, revuélcalas en la mezcla de azúcar y canela para que se adhiera bien.