Ingredientes:

  • 400g de harina de fuerza o Tipo 00
  • 220ml de agua tibia a 35°C
  • 4g de levadura seca de panadero
  • 20ml de aceite de oliva virgen extra
  • 8g de sal fina
  • 10g de semolina de trigo
  • 150g de salsa de tomate natural triturado
  • 250g de mozzarella fresca bien escurrida

Instrucciones:

  1. Vierte los 220ml de agua tibia en un bol pequeño y añade los 4g de levadura seca. Nota: Deja reposar 5 minutos hasta que veas una espuma ligera en la superficie.
  2. En un bol grande, coloca los 400g de harina y haz un hueco en el centro como si fuera un volcán.
  3. Añade la mezcla de agua y levadura en el centro, junto con los 20ml de aceite de oliva.
  4. Empieza a integrar con una cuchara desde el centro hacia afuera, incorporando la harina poco a poco.
  5. Cuando la masa empiece a despegarse de las paredes, añade los 8g de sal. Mezcla hasta que no queden rastros de harina seca.
  6. Vuelca la masa sobre una superficie limpia. Amasa durante 8 minutos usando la palma de la mano para estirar y plegar. Nota: No añadas más harina; la masa se volverá menos pegajosa conforme desarrolles el gluten.
  7. Forma una bola lisa y colócala en un bol aceitado. Cubre con un paño húmedo y deja fermentar 1 hora en un lugar cálido. Debe doblar su tamaño y sentirse elástica.
  8. Precalienta el horno a 250°C (o al máximo que permita) con la bandeja dentro.
  9. Divide la masa en dos. Estira cada parte sobre un papel de horno espolvoreado con los 10g de semolina. Busca un grosor de unos 2 o 3 milímetros.
  10. Extiende los 150g de tomate y añade los 250g de mozzarella bien picada.
  11. Desliza la pizza (con el papel) sobre la bandeja caliente. Hornea durante 12 a 15 minutos hasta que los bordes estén oscuros y el queso burbujee con un chisporroteo constante.